MI ABUELA, MI MADRE, MI NIÑA Y YO

1El primer amor más grande en mi vida, además obviamente del de mis padres, fue el amor de mi abuela materna. El solo cerrar mis ojos me remonta a la imagen de esta gran mujer, no solo por su grandeza, sino por su tamaño también. Alta, coqueta, dulce, tierna y con la risa mas adorable que he oído en mi vida. De mi abuela aprendí muchas cosas, aprendí a dar sin pedir nada a cambio (bueno, lo aprendí pero no lo practico tanto…) aprendí a amar intensamente y a sentir adoración por un ser que flotaba por la vida soñando con el amor y las cosas bellas.

Así era mi abuela. Los recuerdos que tengo de ella son tan vívidos que cierro mis ojos y casi la puedo sentir, y sé que ha estado conmigo aunque no sea físicamente, todos los días de mi vida.

Su casa era como mi santuario, mi refugio…recuerdo claramente sus adornos, el elefantito con el billete amarrado en su trompa para la buena suerte, su antiguo teléfono que sonaba tan fuerte que podía dejar sordo a cualquiera, los patines de franela que dejaba en la puerta de su casa cuando llegabas para que al entrar te treparas en ellos y en vez de rayar el piso con tus zapatos, los pulieras. Los cojines bordados con encaje en su sala, y la muñeca con el hermoso vestido recostado entre ellos. Ella sabía que amaba tanto ese vestido que un día llegué a su casa y encima de esos cojines encontré un vestido idéntico en verde para mi muñeca favorita. Y mas que nada…recuerdo su voz, tan claramente como si la acabara de oír riéndose o cantando.

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Hija de una humilde familia, Jutte (Aída) nació en Rawaruska, Polonia a principios del siglo XX en el seno de una familia de sastres de alta costura por generaciones. Su padre falleció muy joven y su madre, Iojeved, quedó viuda con seis hijos. Jutte, muy joven, conoció a Iche cuando solo tenía 12 años y el tenía 15. Se encontraban a escondidas en el camino entre el pueblo de ambos.

Al cumplir ella los 15, se casan y al año tienen a su primer hijo. Para escapar de ser reclutado para ir a la guerra, Iche decide irse a América sin conocer a nada ni a nadie, ni siquiera el idioma. Al año de estar allá, ya tenía su salón de belleza y su propia orquesta.

Tres años después de que él se fue, ella lo alcanzo allá y ahí nace mi madre.

Jutte e Iche vivieron una vida con altas y bajas pero con mucho amor. Guapo, simpático y dulce, el cual le dio dos hijos y varios dolores de cabeza (las mujeres morían por el). Desafortunadamente el enfermó y falleció muy joven, y mi abuela a los cuarenta y tantos años quedó sola.

164Mi abuela era una romántica incorregible, que vivía enamorada del amor, adoraba ver las telenovelas mexicanas todas las tardes en su recámara, y los años que tuve la fortuna de vivir allá, lo hacía yo con ella.

Unos años después, conoció un señor que se enamoró de ella y se volvió a casar….y por esta razón, cuando nos vinimos a vivir a México, me tuve que separar del amor más grande de mi vida.

Con diez años, es difícil saber qué es lo que más extrañas de la tierra donde naciste, pero creo que para mí, el golpe más brutal fue alejarme de ella.

Siempre fui como ella, una niña romántica y con la sensibilidad a flor de piel. En ese entonces, eran otras épocas, y hablar con ella era un verdadero lujo. Las llamadas eran carísimas y podíamos hablarnos únicamente una vez al mes y con cronómetro. Aún recuerdo la emoción cuando llegaba alguien de allá y nos traía un cassette para poder escucharla una y otra vez.

A los 19 años, decidí irme por un tiempo a vivir a Montevideo. Mi abuelita tuvo un accidente y estuvo en cama varios meses. Todos los días, después de tomar una clase de mecanografía (para no oxidarme), corría yo a su casa y nos quedábamos por horas platicando en su cama y comiendo pastelitos. Ella había enviudado otra vez, pero eso no le impedía seguir siendo la misma mujer enamorada del amor. Me encantaba que me contara acerca de su relación de jóvenes con mi abuelo, me encantaba que me contara de su nuevo “galán” , el cual aun sin verlo muy seguido, la motivaba a maquillarse, arreglarse y usar sus coquetas peluquitas todos los días, como se usaba en esa época.

Mi abuela fue una mujer excepcional, tal vez no dejó una huella en la vida por logros profesionales o actos de caridad, pero dejó una enorme huella en mí y en las personas que tocó con su amor.

Falleció unos días antes de que mi hijo cumpliera un año. Hacía un par de semanas que yo me sentía intranquila y traté de hablar varias veces con ella, pero el teléfono de donde vivía no funcionaba. Tal vez era una forma de avisarme que ya se iba. Y el dolor de su pérdida fue enorme.

Se fue un ser de amor.

Atesoro las cartas que recibía de ella, su letra cursiva, las cuales aún sin ser grafóloga puedo decir que hablaba mucho de su personalidad, de su forma de ser.

42e924edbef9ce987cb69875d908005dHace poco tiempo se acercó a mí un conocido que hace sanaciones con ángeles, y sin siquiera saber nada de mi me dijo…necesito decirte algo que me comunicaron, sabes que tienes dos ángeles contigo?  Realmente no me sorprendió que me lo dijera… uno, me comento, es tu papá, el otro es una mujer grande, alta, que te ama como nadie te amará jamás, y ella me dijo que quiere que sepas que está siempre contigo.  Eso me dió mucha paz.

Mi “abueli” como yo le decía, aparece en mis sueños en los momentos más fuertes de mi vida, pero el más especial fue unos días antes de saber que estaba embarazada de mi hija.

Después de 5 embarazos fallidos, un día que mi hijo tuvo un ataque de asma, me dormí en el piso junto a su cama, y en medio de la noche sentí claramente que estaba caminando en medio de una gran tormenta en el mar con olas gigantescas (mi peor miedo) pero yo estaba tranquila, porque mi abuelita estaba tomándome de la mano. Y  de repente me miró a los ojos y me dijo…No te preocupes, ¡la niña va a estar bien! Y le dije… ¿qué niña? Solo tengo un hijo….a lo cual me miró, sonrió y me desperté.

Siete meses después nació mi hija y lo que más adoro es ver la relación tan hermosa que el día de hoy tienen mi madre y ella. A veces siento al verlas que revive mi relación con mi propia abuela…Y no es que me de envidia, sino que me llena el corazón de amor.

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Ahora solo me queda esperar poder vivir yo esta misma experiencia a través de mis propios nietos, algún día, en un futuro no muy lejano…

Y aún me hace falta el amor de mi “Abueli”…

Quisiera compartir con Uds. Un poema que me regaló mi amiga Dinorah Beitler, fuimos compañeras de niñas en la escuela y hace unos meses se estrenó como abuela, pero me mandó estas líneas que me llegaron a lo más profundo… un poema que escribió a su nieta antes de que ésta naciera…

REBOZO DE AMOR

Si el amor pudiera tejerse sería un rebozo. Este rebozo.                                   

En julio llegará mi primera nieta y este amor que ya siento por ella parece ir tomando forma con cada punto y cada carrera.
No sé tejer, intento aprenderlo, como un día aprendí a ser mamá y ahora aprenderé a ser abuela.
Y es que el amor se vive, se aprende, y se enseña.
Hay puntos que tendrán reflejos de sonrisas, recuerdos de risas, enojo ante la dificultad, lágrimas de emoción y felicidad. Mi desafío. La vida misma lo es a diario.
Tejer me lo recuerda.
Quizás cuando comenzamos a tejer nuestras vidas no somos tan conscientes como lo soy en este momento en el que con cada punto recuerdo y recreo el nacimiento de mi hijo, el que en julio será papá.
Abuela. Si la palabra mamá encierra una cantidad de amor imposible de pesar ni imaginar, la palabra abuela parece superarla en magia y maravilla.
Una vuelve a nombrarse madre, revive la maravilla en esto de ser más mamá aún. Estas palabras que parecen no alcanzar cuando de amor se trata…me dejan casi sin poder decir ni explicar.
Rebosante de amor me encuentro, y en ese amor juego a inventar tu cara, tus ojos, la nariz, buscarte el parecido y no querer encontrártelo para que no seas como nadie, para que simplemente seas tú. Mi nieta.
Y que tu vida se vea llena y envuelta de amor. Rebosante de amor.
No sé qué será lo primero que te diga al verte, se me ocurre hoy, aún en esta distancia de meses y días que nos separan que te diré: amor.

 

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Acerca de fortyplusblog

40+woman, professional known in the mexican fashion world, love to write about travels, fashion, beauty and life. mujer de 40+, reconocida profesional en el medio de la moda mexicana, amo escribir sobre viajes, moda, belleza y la vida.
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12 respuestas a MI ABUELA, MI MADRE, MI NIÑA Y YO

  1. Blanca santa María dijo:

    SER ABUELA DEBE SER LA RECOMPENSA POR VER CRECER A TUS HIJOS TAN RÁPIDO QUE DUELE, TU SEGUNDA OPORTUNIDAD DE ROZAR UNOS CACHETITOS O UNOS DEDITOS PERFECTOS Y EL ABRAZO DULCE DEL AMOR.
    YO TENGO TODAVÍA Y GRACIAS A DIOS A MI ABUELA MATERNA DE 99 AÑOS QUIEN FUE SIEMPRE MI GRAN AMIGA Y DE LAS COSAS MÁS DOLOROSAS EN MI VIDA HA SIDO VERLA ENVEJECER AL GRADO DE NO RECONOCERME….AÚN A MÍ QUE SIEMPRE FUÍ SU CONSENTIDA…DE CUALQUIER MANERA LA TENGO Y ES UN HONOR PARA MÍ, GRACIAS DALIA POR TUS RECUERDOS HERMOSOS.

    • fortyplusblog dijo:

      Gracias a ti, Blanquita, por compartir esto con nosotras. Me imagino el dolor que has de sentir ahora, se lo que es cuando un ser amado mira a traves de ti sin siquiera saber quien eres, pero creemelo, ella sigue sintiendo el amor que tu le das. Acuerdate que tu y yo tenemos un post pendiente! Un fuerte abrazo! y si…rozar esos cachetitos, besar besarlos…y tener en tus brazos al hijo de un hijo…debe ser una sensacion increible!

  2. Pamela dijo:

    Que decir Dalia, no pude evitar leer tu articulo completo, y mucho menos pude evitar sacar esas lagrimas, haciendome recordar el gran amor a mi abuelo. Es tan cierto y hermoso lo que escribes. Seres humanos incoparables, donde su amor infinito aun sigue y se siente, que aun estan y desde el cielo, siguen tan presentes, como si estuvieran en el mismo lugar. Gracias una ves mas! Pamela.

    • fortyplusblog dijo:

      Gracias, Pamela. Si te das cuenta, los sentimientos que albergamos la mayoría de las mujeres de nuestra edad, son muy similares, tenemos vivencias distintas, pero en el fondo, todas recolectamos una serie de experiencias que no solo enriquecen nuestras vidas, sino que compartiéndolas, pueden enriquecer las de otras mujeres ávidas de sentirse identificadas con alguien mas. Casi todas guardamos un recuerdo memorable de nuestras abuelas, y ojala cada una de nosotras tengamos la oportunidad de encontrarnos algún día en esa misma situación, y disfrutar a los hijos de nuestros hijos, dejando un recuerdo imborrable en sus almas.
      Gracias por leerme.

  3. SUSY-HOTMAIL dijo:

    Que bonita historia Dalia! Que afortunada ereS, pues ni yo ni mis hijos van a poder tener esa oportunidad, TQM! Me hizo llorar esta reflexión……. Creo que no me había caído el 20 tan fuerte como ahorita que leí tu artículo

    Enviado desde mi iPhone

    • fortyplusblog dijo:

      Gracias, Susy… La vida es asi, a algunos nos toca vivir unas cosas, pero a otros les toca vivir otras, que de alguna manera enriquecen su alma…No conocí a mis abuelos, y mi otra abuela estaba enferma cuando yo la conocí. Tal vez por eso volqué todo mi cariño en ella…pero ella era un ser lleno de amor. A veces nos topamos con gente asi en nuestro camino…y no tienen que ser precisamente nuestras abuelas. Y estoy segura que tu, el día que te toque ese papel, vas a dar todo de ti…
      Un abrazo!

  4. Irene dijo:

    Que belleza y cuanto amor! Gracias Dalia y Dinorah por abrir sus corazones y regalarnos tanto.

  5. Manuel Garza dijo:

    Amigaaaaaaa!!!! Me tienes con el moco colgando con este post tan hermoso! Debido a que mi madre falleció y no hubo una buema relación con la segunda esposa de papá, vivo con mi abuela por 17 años y ella me vio crecer, se preocupó por mi y mi hermano que nos convertimos en sus hijos, siempre estuvo al pendiente y nos cuidó y aún cuida, a pesar de que me independicé hace unos años, siempre está al pendiente que no me falte nada, es una alegría ir a visitarla y verla tan ecuanime y fuerte, siempre con una muy buena charla sonrie y me.contagia a pesar de los años y su vida tan dificil, se ha convertido en un gran ejemplo de vida para mi pues me salvó la vida y cuando he tenido a todos en contra ella siempre ha estado a mi lado y dado su apoyo.
    Haber podido compartir y aprender de ella por tantos años, es la bendición más grande que he podido tener. Te mando un beso y un abrazo amiga!! =)

    • fortyplusblog dijo:

      Las abuelas sirven para consentir a los nietos, porque son su premio mayor…que hermoso es tener recuerdos tan ricos para atesorar en nuestras almas, no estas de acuerdo conmigo?
      Eres un gran muchacho, Manuel, y estoy segura que tu mami esta arriba viendote, orgullosa de ti y feliz por haber dejado a alguien tan amoroso en su lugar.

  6. Leticia Llera dijo:

    Bello artículo, me enamore de tu abuela !! Entiendo aun mas esa ternura q tu transmites Dalia, buenos cimientos te forman , eres privilegiada!!

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